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Guitarra
Conocida desde
la más remota antigüedad, su forma y sus nombres han evolucionado
de tal manera a través del tiempo que difícilmente se conocerá otro
instrumento que haya experimentado más variaciones que éste.
En la
Arabia primitiva se conocía una guitarra de cuatro cuerdas que debió
extenderse hasta Turquía y Persia; más tarde, cuando los árabes invadieron
España, introdujeron su guitarra entre nosotros y de aquí pasó al
resto de Europa.
Por
los datos que se conservan, podemos creer que la guitarra del siglo
XV servía sólo para acompañar canciones populares; era de tamaño reducido
y constaba de una prima sencilla y tres cuerdas dobles. A nuestro
poeta y músico Vicente Espinel se le atribuye la aplicación de la
quinta cuerda y el cambio de afinación de las restantes (hacia 1570).
Este perfeccionamiento fue para el instrumento un paso de gran importancia.
En Francia
se hizo tan popular en aquel tiempo que llegó a imponerse sobre el
laúd y el arpa. Durante los siglos XVII y XVIII, se intentaron diversas
modificaciones, tanto en su forma como en las cuerdas. Se hicieron
guitarras de dos y hasta de tres mangos.
A fines
del siglo XVIII, sin que se sepa quién fue su autor, se impuso la
guitarra de seis cuerdas, con la misma afinación que hoy conocemos.
Este perfeccionamiento dio lugar a que virtuosos de la guitarra adaptasen
procedimientos de gran efecto (Vibrato, Portamento y Trémolo), muy
característicos en el violín y otros instrumentos de cuerda. Estos
efectos ampliaron las posibilidades de interpretación en alto grado,
por lo que desde entonces pudo ser considerada como instrumento sublime
de concierto.
La guitarra
produce sonidos de pureza insuperable y tiene recursos de expresión
difíciles de lograr en otros instrumentos; las cuerdas son pulsadas
con los dedos del músico, pudiendo transmitir así más eficazmente
al instrumento el impulso de la inspiración, expresándose por este
medio de modo insuperable. En una palabra, la guitarra, con sus sonidos
suaves, puede darnos toda la gama de matices y sentimientos humanos.
Este instrumento,
aunque en su remoto origen no es español, debido a la técnica que
para la guitarra aportaron nuestros grandes maestros, constituye hoy
nuesro instrumento nacional.
Laúd
El Laúd, instrumento de origen oriental, data desde antes de la era
cristiana. Se supone que lo introdujeron en España los Árabes a principios
del siglo VIII, Más tarde, fué popularizado en Europa por las cruzadas
en el siglo XII. Los Árabes y los Indios, aun conservan un instrumento,
el "EOUD", que por su forma, es sin duda, el que originó
el Laúd. Desde el siglo XII al XVI, se hicieron varias modificaciones
en su forma y en las encordaduras. Los ha habido de cuatro y seis
cuerdas sencillas y dobles. El
de cuatro, que aun existía en el siglo XV, daba las notas DO, FA,
LA, RE. El de seis, que empezó a usarse a últimos del siglo XIV, se
afinaba con las notas LA, MI, SI, SOL, RE, LA. Posteriormente a estas
fechas, se hicieron aún varias y esenciales modificaciones, las cuales
originaron se le aplicase al Laúd hasta 24 cuerdas. Y por fin, todas
las modificaciones dichas se derrumbaron, volviendo a adaptarse otra
vez la encordadura de seis cuerdas dobles con la misma afinación que
hoy conocemos, que al parecer es la más lógica e insustituible.
El Laúd, en los siglos XV al XVIII, fué, por la dulzura de sus sonidos,
el compañero de los juglares, el predilecto de los grndes señores
y el favorito de las damas más distinguidas. Unos y otros, lo tocaban
con fervoroso y apasionado entusiasmo, resultando ser, por aquellos
tiempos, el instrumento de moda en la más alta sociedad.
El Laúd actual, por su texitura, como por su incomparable buena calidad
de sus sonidos, puede intervenir con los instrumentos más selectos,
tanto en la Rondalla como en los de orquesta, pudiendo llevar igualmente
un canto melódico como contrapuntístico. Y si lo tocamos solo, como
pasatiempo, es de los mejores instrumentos para deleitarse en el recreo.
Bandurria
Sin ningún antecedente del origen de la Bandurria, se conocen datos
que acreditan es un instrumento bastante antiguo. Su forma primitiva,
era parecida a un instrumento pastoril que se llamaba RABEL. Éste
solo tenia tres cuerdas que daban las notas SOL, RE, LA. La Bandurria,
su nombre primitivo, era Mandurria. Personas ingeniosas idearon ponerle
trastes, que no tenía, por medio de trozos de cuerda del mismo instrumento,
atándolas sobre el mango cruzando el diapasón con lo que determinaron
las distancias semitonales.
El año 1555, Fray Juan Bermudo, escribió una crónica acupándose de
la Bandurria, en la que nos da a entender la preocupación que había
en aumentar su número de cuerdas.
En el siglo XVI, que se introdujeron perfeccionamientos en varios
instrumentos musicales, fué la Bandurria uno de los que le tocó en
suerte su mejoramiento, tanto acústico como estético.
En el año 1754, Pablo Minguet e Irol, escribió un Método para Bandurria
de cinco cuerdas dobles, que es la que por entonces se conocía. su
afinación era la misma que hoy conocemos. Posteriormente se le añadió
la sexta cuerda.
Entre los instrumentos se rondalla, la Bandurria es la que desempeña
la parte de tiple. Por su texitura y timbre de sus sonidos, encarna
magistralmente en nuestro carácter español. En todos los actos populares
de nuestro país, es la Bandurria el instrumento más apreciado para
amenizar una fiesta. Sobre todo, cuando interviene ejecutando "LAS
JOTAS", "LAS SEGUIDILLAS", "LAS MALAGUEÑAS",
"LOS PASACALLES", etc. Teniendo muy en cuenta también, que
por sus sonidos, por excelencia anérgicos y altivos, si se le introduce
en una orquesta destinada al género clásico, es igualmente instrumento
de gran efecto sobre todo, si se le asigna un papel marcadamente melódico.
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